Hoy 17 de marzo se celebra en muchos países el Día de San Patricio un
santo británico que fue llevado a Irlanda como esclavo y después regresó como
misionero.
En Irlanda, se originó un conflicto cultural, los druidas, considerados
magos y adivinos, veían a San Patricio como una amenaza a su poder y tradición.
Fueron años de lucha de San Patricio en su camino evangelizador y los malvados
le hicieron de todo para asesinarlo, bloquearlo y desprestigiarlo, pero no lo
consiguieron porque tenía la ayuda de Dios.
Mi segundo nombre es Patricia y mi madre oraba mucho a San Patricio para
que intercediera por mí y la verdad yo también le oro por estas fechas.
Cuando tenemos una conversión y una misión divina, como es mi caso que
promuevo la filosofía de la luz para erradicar el secularismo del Estado. El
mal ataca y busca desprestigiarme; la mente del mal es tan sucia que cuando
hacemos algo bueno lo ve mal.
Por ejemplo, todo lo ve con ojos de lujuria: si tengo una mascota inventa
que me gustan los animales, si estoy en una actividad con niños inventa que me
gustan los niños. Si defiendo a los pobres o indígenas, inventa que me gustan
los indigentes y los indígenas. Si pertenezco a una asociación de mujeres inventa
que soy lesbiana. Si soy educada y amable con un empleado de seguridad o un
militar, inventan que me gustan los policías o los soldados, y así
sucesivamente.
Hasta han inventado que tengo un prostíbulo. Mi propia familia ha
inventado que me gustan algunos miembros de mi familia, y es mentira, el mal
crea eso en sus mentes e imaginación para hacerme un daño. Si en las redes
sociales pongo un me gusta a un vestido ya creen que me gusta la modelo, o le
pongo un me gusta a un político y ya inventan que estoy enamorada de ese
político.
Hasta andan inventando que estoy buscando pareja y no es cierto. Si Dios
me envía una pareja Él me dirá quién es, pero de ahí no busco pareja, menos con
esa persecución del mal que anda poniendo gentuza malvada acosándome y persiguiéndome.
No entablo conversaciones con nadie en la calle por eso.
Lo peor es que ese espíritu del mal entra en muchas personas, amistades,
familiares, conocidos, y la lengua viperina del mal anda viendo como me
destruye. Así ha sido con muchas personas que ahora son santos de la Iglesia
Católica. Los profetas también han sufrido estas maldades, los buenos
sacerdotes y las buenas monjas.
El mal se dedica a eso, a andar desprestigiando al bien, buscando
destruirlo, gracias a Dios tenemos la ayuda de Dios y sus ángeles.
Hoy ruego a San Patricio su intercesión para poder cumplir con la misión
que me ha encomendado.