martes, 17 de marzo de 2026

San Patricio: La lucha entre el bien y el mal



Hoy 17 de marzo se celebra en muchos países el Día de San Patricio un santo británico que fue llevado a Irlanda como esclavo y después regresó como misionero.

En Irlanda, se originó un conflicto cultural, los druidas, considerados magos y adivinos, veían a San Patricio como una amenaza a su poder y tradición. Fueron años de lucha de San Patricio en su camino evangelizador y los malvados le hicieron de todo para asesinarlo, bloquearlo y desprestigiarlo, pero no lo consiguieron porque tenía la ayuda de Dios.

Mi segundo nombre es Patricia y mi madre oraba mucho a San Patricio para que intercediera por mí y la verdad yo también le oro por estas fechas.

Cuando tenemos una conversión y una misión divina, como es mi caso que promuevo la filosofía de la luz para erradicar el secularismo del Estado. El mal ataca y busca desprestigiarme; la mente del mal es tan sucia que cuando hacemos algo bueno lo ve mal.

Por ejemplo, todo lo ve con ojos de lujuria: si tengo una mascota inventa que me gustan los animales, si estoy en una actividad con niños inventa que me gustan los niños. Si defiendo a los pobres o indígenas, inventa que me gustan los indigentes y los indígenas. Si pertenezco a una asociación de mujeres inventa que soy lesbiana. Si soy educada y amable con un empleado de seguridad o un militar, inventan que me gustan los policías o los soldados, y así sucesivamente.

Hasta han inventado que tengo un prostíbulo. Mi propia familia ha inventado que me gustan algunos miembros de mi familia, y es mentira, el mal crea eso en sus mentes e imaginación para hacerme un daño. Si en las redes sociales pongo un me gusta a un vestido ya creen que me gusta la modelo, o le pongo un me gusta a un político y ya inventan que estoy enamorada de ese político.

Hasta andan inventando que estoy buscando pareja y no es cierto. Si Dios me envía una pareja Él me dirá quién es, pero de ahí no busco pareja, menos con esa persecución del mal que anda poniendo gentuza malvada acosándome y persiguiéndome. No entablo conversaciones con nadie en la calle por eso.

Lo peor es que ese espíritu del mal entra en muchas personas, amistades, familiares, conocidos, y la lengua viperina del mal anda viendo como me destruye. Así ha sido con muchas personas que ahora son santos de la Iglesia Católica. Los profetas también han sufrido estas maldades, los buenos sacerdotes y las buenas monjas.

El mal se dedica a eso, a andar desprestigiando al bien, buscando destruirlo, gracias a Dios tenemos la ayuda de Dios y sus ángeles.

Hoy ruego a San Patricio su intercesión para poder cumplir con la misión que me ha encomendado.